(BUENOS AIRES).- La Casa Militar asumirá la responsabilidad integral de las funciones de seguridad de la Quinta de Olivos, dispuso este jueves el Gobierno nacional a través de un comunicado oficial. La reorganización incluye la disolución de la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos y la salida de 12 trabajadores civiles, entre ellos el intendente del lugar, Osvaldo Javier Sosa.
«La Casa Militar asumirá la responsabilidad integral de las funciones de seguridad de la Residencia Presidencial de Olivos, así como de las residencias transitorias del presidente de la Nación y de su familia, con el objetivo de fortalecer la seguridad y al mismo tiempo facilitar los procesos administrativos internos«, señala el texto oficial. Según el comunicado, la transferencia integral de responsabilidades y bienes de la Quinta Presidencial de Olivos deberá cumplimentarse en un máximo de 60 días y responde a la necesidad de elevar los estándares de eficiencia y seguridad del Presidente y de su entorno.
Detrás del anuncio, fuentes oficiales reconocieron que la decisión se tomó tras detectarse filtraciones internas. «Se encuadra en una serie de filtraciones que le han hecho llegar al Gobierno. Entonces, se decidió un refuerzo de la seguridad», indicaron. «La decisión es de seguridad. Se hizo una investigación que determinó que hay un riesgo para la información y también para la seguridad, por eso la determinación sobre estos empleados», agregaron. En el último año, sin embargo, la Quinta de Olivos apenas registró dos episodios: el suicidio en diciembre de un soldado del Ejército que cumplía tareas de custodia y un operativo por una amenaza de bomba en junio, replicado por protocolo desde Casa Rosada, sin que las pericias hallaran explosivos.
Sosa, el desplazado intendente, había llegado al cargo por su parentesco con María Belén Agudiez, subsecretaria de Planificación General y integrante del círculo cerrado de Karina Milei. Desde el Gobierno explicaron que fue expulsado porque la nueva gestión tiene el derecho a designar a gente de su equipo al frente de la quinta. Sobre el alcance de la purga circularon versiones de cerca de 20 despedidos y un número mayor de reubicados. «Hay algunos que se desplazaron y otros que se reubicaron», indicó una fuente oficial.
La Casa Militar depende de la Secretaría General de la Presidencia que encabeza Karina Milei y su jefe es Sebastián Ibáñez, ascendido al puesto en marzo de 2024 y convertido en un hombre de confianza de los hermanos por su responsabilidad en el resguardo físico de ambos. Con la nueva disposición, las tareas de limpieza, cocina y los mozos pasarán a estar bajo su órbita. «No quiere decir que los militares hagan actividades de civiles. Pero las personas que tengan relación con el Presidente van a trabajar bajo las órdenes de Casa Militar», precisaron fuentes del Gobierno.
La visita del Papa, en el justificativo oficial
El comunicado vinculó los cambios con la llegada del Papa León XIV a la Argentina, entre el 8 y el 11 de noviembre, con actividad en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Luján. La visita «demandará un gran movimiento de personal ajeno para la ejecución de obras y la prestación de servicios necesarios para el acondicionamiento de la visita oficial», se detalló. El padre Máximo Jurcinovic, director de Comunicación y Prensa de la Conferencia Episcopal Argentina, explicó: «Están confirmadas las misas multitudinarias en los tres lugares: Luján, Buenos Aires y Córdoba. ¿Cuándo y cómo? Eso todavía no está confirmado».
El secretario general de ATE Capital, Daniel Catalano, denunció que los despidos en la Quinta de Olivos se ejecutaron sin explicación y que los trabajadores se enteraron al presentarse a trabajar. «No los dejaron entrar. Los mandaron a sus casas a esperar el telegrama», contó el gremialista, quien precisó que entre los echados hay personal de jardinería, administración y cocina, y añadió: «Una de las personas está de licencia por cáncer». El Gobierno no respondió sobre ese punto. Por su parte, el titular de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, adelantó que el gremio entró en alerta y evalúa medidas de fuerza: «¿En serio va a despedir a los trabajadores de la quinta presidencial? No se lo vamos a permitir».






































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































