(BUENOS AIRES).- «Tapia tiene una animosidad y no quiere a River«. La frase es de Di Carlo, presidente de River Plate, y la pronunció durante la reunión de Comisión Directiva del club al referirse a su vínculo con Claudio Tapia, titular de la AFA. Sus palabras expusieron sin rodeos las diferencias que existen hoy entre las dos partes.

El dirigente fue más allá al explicar su postura sobre la relación entre el club y la casa madre del fútbol argentino: «No podés pretender querer al que no te quiere». La definición, conocida tras la exposición que brindó ante la Comisión Directiva, generó de inmediato repercusión por el tono con el que se refirió a un vínculo institucional que se mantiene en pie pero con una tensión cada vez más visible.

Más allá del duro señalamiento hacia el conductivo de la AFA, Di Carlo se encargó de diferenciar el contacto formal entre ambas instituciones de su desacuerdo con la conducción de la entidad. «Relación institucional hay y nunca dejó de haber. Siempre hay un vínculo cordial», sostuvo el presidente del Millonario durante la reunión. De esa manera dejó claro que la disputa no pasa por la ruptura del canal formal, sino por algo más profundo.

En su exposición, Di Carlo también cuestionó una idea que, según su mirada, está instalada dentro del fútbol argentino: la de que para resolver determinadas diferencias hay que «estar adentro y arreglar». El máximo dirigente de River vinculó esa discusión con cuestiones de valores y transparencia que, según expresó, separan actualmente al club de la conducción de la AFA. Para él, no se trata de un problema de trato cotidiano sino de una diferencia de fondo en cómo se maneja el fútbol.

La frase que terminó de elevar el tono de la exposición llegó con una comparación que apeló directamente a la rivalidad histórica entre River y Boca. «Hay que construir entendiendo que uno es de River y el otro es de Boca. Parece que, para arreglar, hay que someterse», dijo Di Carlo. Con esa analogía, el dirigente explicó cómo interpreta las diferencias actuales entre el club y la conducción del fútbol argentino: coexistir no implica rendirse a la postura del otro.

Un conflicto que viene de lejos

Las declaraciones se conocen en un contexto de tensión pública entre las dos instituciones. El enfrentamiento entre River y la AFA tuvo distintos episodios durante 2026 y en ese marco aparecieron expresiones y pintadas contra el propio Di Carlo. Con su exposición ante la Comisión Directiva, el presidente volvió a marcar su posición en una disputa que excede lo estrictamente futbolístico.

La reunión sirvió además para que Di Carlo abordara otros temas del funcionamiento interno del club. Allí respaldó el trabajo de Pablo Longoria al frente de la estructura deportiva, destacó especialmente el rendimiento del área de scouting y explicó la situación contractual de Leonardo Ponzio como entrenador del plantel profesional. La jornada, en definitiva, dejó una foto completa de la gestión: apoyo a su estructura de fútbol por dentro y una postura firme, sin vueltas, frente a la conducción del fútbol argentino por fuera.

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