Laurita Fernández volvió a abrir las puertas de su casa a través de las redes sociales. Esta vez sorprendió con un espacio especialmente pensado para sus entrenamientos. La bailarina y conductora armó una moderna sala de pilates reformer que se integra perfectamente al estilo de su hogar y se destaca por su amplitud y luminosidad.

El ambiente se aleja por completo de la imagen tradicional de un gimnasio y apuesta por una estética mucho más despojada. La elección de una paleta de tonos neutros, que va del blanco al gris cemento, genera una sensación de calma, mientras que las paredes lisas y los techos altos hacen que el lugar se vea todavía más amplio. Uno de los detalles que más llama la atención son las vigas de hormigón a la vista.

Estas, le aportan un marcado toque industrial sin romper con la sofisticación del espacio. Sobre ese fondo, Laurita Fernández incorporó distintos elementos que permiten combinar el entrenamiento con una decoración moderna y minimalista. El gran protagonista es el reformer de madera clara, ubicado frente a una enorme ventana. 

La entrada de luz natural durante buena parte del día potencia todavía más la sensación de amplitud y convierte el rincón elegido por la conductora en un lugar especialmente luminoso para realizar sus rutinas. Otro de los detalles que se destaca es un espejo de cuerpo entero con marco orgánico y líneas curvas. 

Los toques finales elegidos por Laurita Fernández

Además de ampliar visualmente el ambiente, la pieza le permite a Laurita observar sus movimientos durante los ejercicios y suma una cuota de calidez a una decoración dominada por líneas simples. El contraste aparece también en los pequeños accesorios que utiliza durante sus entrenamientos. En las imágenes se pueden ver mancuernas en tonos vibrantes que rompen con la sobriedad de la sala y aportan pequeños toques de color dentro de una propuesta donde predominan los neutros.

Finalmente, el piso de porcelanato en tonos beige completa la composición y genera continuidad visual con el resto del ambiente. A esto se suman una repisa de madera con objetos decorativos minimalistas y un televisor amurado. Estos dos elementos terminan de darle personalidad a un espacio pensado para que el entrenamiento conviva con la vida cotidiana.

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